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La forma de criar ha ido cambiando. Mucho se habla de que años atrás la educación era más estricta, por ende, era mejor y más efectiva. Hay otros que piensan todos lo contrario.

Generaciones anteriores tuvieron, por cierto, muchos éxitos. Sin embargo, también estaba llena de reacciones impulsivas e inconscientes, que probablemente hoy no aportan a la sociedad de hoy.

Ser padres hoy

Ahora bien, hoy los padres, si bien intentamos buscar la mejor manera de ejercer la paternidad, muchas veces caemos en infinitos errores, como por ejemplo siendo más blandos o permisivos, yéndonos al otro extremo. En ocasiones esto ocurre con el afán por no replicar patrones que ya han dejado una huella profunda. Parecemos tener muy claro qué comportamientos no queremos replicar en nuestros hijos, pero no sabemos muy bien cómo mejorar.

La gran cantidad de información que hay en línea muchas veces no ayuda, porque no sabemos qué aspectos debemos ir tomando en cuenta y cuáles ir desechando.

¿Te sientes culpable?

Los padres sienten una gran culpa por estar ausentes por la carga laboral. Esto genera que muchos papás busquen formas incorrectas de compensar a sus hijos por haberlos “dejado de lado”. La tecnología, tan presente hoy en día, se convierte en otra arma de doble filo que consigue tanto conectar como desconectarnos de nuestros hijos.

Muchos padres tenemos miedo de ejercer un liderazgo claro en el hogar, por miedo a que nuestros niños se enojen con nosotros, nos dejen de querer o nos guarden rencor. Sin embargo, todas estas dificultades pueden ser enfrentadas con éxito.

Rol activo en la crianza

Lo que es apropiado hacer, es tomar un rol más activo en la crianza y conseguir llevarla a cabo de manera efectiva. ¿Cómo hacerlo?

  • Sé claro cuando pongas límites, cuando te expreses, cuando apoyes. Trata de no dejar sitio para interpretaciones y de que las consecuencias de lo que ocurre sean predecibles y entendibles para todos.
  • Sé firme y asertivo. Debes asumir que tu rol es guiar y acompañar y no entrar en discusiones con tus hijos de quién tiene la razón y quién gana.
  • Cuida tus emociones para así explotar menos, ya que cuando eso ocurre, lo tratas de la manera que no quieres. Probablemente cuando lo hieres, da el resultado que querías, pero sabes que lo estas dañando profundamente. Por lo tanto, trata de ir observando lo que te hace explotar para reconocer y canalizar esas emociones y ejercer la paternidad que deseas.
  • Capacítate. Los hijos no vienen con instrucciones y nadie nace sabiendo cómo ser papá o mamá. Sin embargo, es posible que adquieras herramientas y consigas asesorías que te ayuden a enfrentar el proceso lo mejor posible.

Aprender a tratar a nuestros hijos y a criarlos de manera efectiva se recompensará con creces en el futuro. Proporcionarles una formación para que se conviertan en seres humanos plenos e íntegros debe ser tu prioridad.

Sé que no es fácil, requiere de trabajo, fuerza, energía, persistencia y liderazgo. Por ende, quiero que sepas que si es necesario, estoy aquí para ayudarte en el proceso.

Con Cariño
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